Una carta para el inesperado

By

Querido inesperado,

No pienso confesarte en este nuevo año, si parto pronto hacia un destino lejos de ti. Aunque nada parará el tic de mis teclas en la madrugada pensando en las posibilidades imposibles que la imaginación permite hasta cierto punto. El punto siendo el amanecer que interrumpe el sueño para volver a recordarte que esa persona no es tuya, y tal vez nunca lo será.

Se que me enamoro fácilmente, pero tu no fuiste fácil para aceptar como el hombre que me robó el aliento. No eres cautivador a primera vista, y tu honestidad hasta cierta nota saca de tono a la orquesta de los guasones que no pretendes formar.

¿Cómo llegué aquí? ¿Qué me dijiste para no parar de pensar en ti? ¿Cómo convenciste a la de los altos estándares que nunca procura disminuir? Ahora que reflexiono, veo que cumples con ciertos criterios: conversaciones interesantes con la fluidez del intelecto, sarcasmo con filtro, torpe pero atrevido y directo, y dulce como el pan de manteca.

Llevo días debatiendo estos sentimientos inesperados, por un lado anhelo una señal de tu afecto, mientras que por otro planeo las tres cartas que te escribiré para lograr superarte. Es un ciclo que repito cada temporada, ya que con alguien debo de plantear la musa.

¿Tú y yo? ¿Qué es eso? Si estoy segurísima de ser la última en tu lista, si es que existe una lista de potenciales candidatas a quienes te les atreves a invitar cenar. ¿Qué sería una cita ideal para ti? Tal vez un juego de cangrejeros o la barra barata al lado de tu trabajo después de una semana larga manejando casos especiales.

Si te compartiera la mía, ¿dejarías de tenerme miedo? Un atardecer frente al Morro comiendo piraguas suena perfecto para mí. Una mañana en Naguabo comprando arepas de coco cogeladas para compartir con nuestras madres. Una noche de Netflix sin el chill porque ambos estamos muy enfocados en la película para preparar los puntos de debate sobre las debilidades y fortalezas del elenco.

Es lindo pensar en posibilidades, soñar despierto en memorias que nunca pasarán. Hay personas que tienen opiniones sobre tus gustos, pero por respeto es mejor no asumir. Se que las chicas de alto mantenimiento no te atraen, ni tampoco aquellas que tienen problemas de perfeccionismo. Soy una entre las mil Marie.

Tu también eres uno entre mil José. Que afortunados somos de la telepatía que hacemos para saber que piensa uno al otro. Si no hablas, no sabré, si de estas palabras no lo sacas, allá tu autoestima. Seguiremos la rutina de todos lunes a las tres, latte de seis onzas con dos paquetes de azúcar morena para sobrevivir las dos más una hora que nos quedamos por no saber concentrarnos en una sola tarea.

Agua a las cuatro, el apuro a las cinco, y despedidas cordiales a las seis o siete de aquellos que se torturan peor que nosotros por poca plata. Si fuera por mí, sería tu ocho de la noche en el sofá de tu apa jugando la Leyenda de Zelda en tu Switch.

Posted In ,

Deja un comentario