
Que triste volverme a enamorar de señales mixtas, que pérdida de tiempo fue pensar que mi amor reciprocabas. ¿Qué es el amor? No lo sé si es contigo. No existe cuando hay heridas como las tuyas y las mías que no paran de sangrar.
Me alegro que me hayas negado con tu suspiro de aquí viene ella otra vez. Que alegría debe haber sido la tuya de no obtener mi confesión en palabras. Que bello fue evitar nuestra vulnerabilidad, momentos incomodos, presión y falsedad. Exponer mi corazón estúpido nunca valdría la pena si es por ti que late.
Esperanza ficticia escribí en los poemas que te dedique, ¿leíste mi carta? ¡Ja! Lo dudo, ningún hombre lee sin el placer de los chismes que pretende no escuchar. Oídos pegados a la pared, mosca vestida de blanco, negro y corbata roja. Después creías que me aguantaría verte con la otra.
Ahora me toca mi viajar por el resto del mundo, ahora me toca a mi ignorar tus mensajes. Cuando me veas por Madrid con el tinto de verano en mano, te acordarás que bello pudo ser nuestro casi casi algo. No me arrepiento de lo que sentí, solo que fue por ti. Me uní a tu juego desde el principio y salí perdiendo el momento que deje mis labios recorrer por tu perfil.
Me llena de furia el tipo de hombre como tú. ¿Tanto te cuesta ser honesto con nosotras? La cerveza le compras a la que tus ojitos de caramelo admiran. A mi la botella de agua tornada en vino, ahogándome en mi propia miseria y rencor por la venganza que no planificaré por el daño que me has hecho más de una vez.
Mi alma se curará con noches de salsa entre extraños y amigas. Podrían escaparse uno o tres tragos que me cuesten hasta la vida. Amanecer en la cama de un extraño no suena mal, cuando tu haces lo mismo nadie te amenazará. Ser hombre parece divino, pero me aguanto de fiestas para evitar agarrar aquella misma reputación de lupo carnal.
Sorda, celosa, ¿quién soy yo para amarte? ¿quién eres tu para hacerme llorar? Mi mano extendí para ayudarte, negaste una buena amistad por querer olvidar a la mujer del retrato pintado entre azul y blanco. No te quiero escuchar cuando me hablas de tu nueva novia, no quiero saber como les va en su luna de miel.
No me lastimes más, tu sabes cuando parar. La lengua se te encaja cuando estas conmigo y revelas un poco más de lo que deberías hablar.
Te seré honesta, eres el último hombre a quien yo me le tiraré. La próxima vez triunfaré después de tantas lecciones en mi corta vida. Seré feliz cada vez que piense en la bala que esquivé, noches llenas de puro placer solo para aliviarte tu estrés. Conmigo nadie va ganar, con mi corazón no habrá lucha más, seré la mejor versión de Barbie sin Ken.
Alfombras rosas intentarás tirar a mis pies, pero descalza mejor me iré para disfrutar de mi juventud con extraños que entienden el lenguaje de la embriaguez. Una o tres copas de tinto en París, cervezas en Berlín y sake en Tokio. Prosperidad en pensar en mí, comer, beber, y estudiar en la histórica villa lejos de ti.
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