
Otra noche más aguantándome las lagrimas, me enteré que andas conociendo a otra chica que no te para de escribir. Hombre ocupado, tienes tiempo para ella, pero nunca para mi.
Si supieras cuánto me lastimas cuando me alzas un poquito la autoestima. Aunque nunca te he escuchado decir, “estas bonita”, sé que lo piensas cuando me ves platicando entre mis amigas.
No pretendas como si nunca te preguntaras que sería si me escogerías a mi, tal vez te haría reír y sonreír cuando nunca pare de escribir mil poemas sobre ti. Hablaríamos toda la noche, escucharía todo los chismes de tu trabajo agotador, y el miedo que te da estar en la soledad luego de las dos.
Captó lento la maldad e intenciones que no quieres dejar apoderar, el saber que un día te irás sin mirar dos veces hacia atrás. Cuando tu corazón pare de latir por mi, porque ella es más madura y mejor para llevar con uno de tus padres a París.
Intereses en una buena relación, nunca fui una opción. Aunque conmigo podrías tener el infinito, prefieres aquel ratito con ella en el carro, y en el cuarto de tu infancia entre una y dos.
No comprendo por qué sigo detrás de ti, esperanzas falsas por el chico que decidí amar sin sentimientos por mí. ¿Te molesta si te pido que saques tiempo para mi? Dame una sola oportunidad, verás que con el tiempo tampoco me podrás superar.
No, no te debo preguntar. La perseverancia es la desesperación disfrazada, una ilusión mágica que solo funciona en los cuentos de hada. Aún así me visto como Cinderella, pretendo que soy como Gabriela, y canto mil canciones entre los pasillos y escaleras a ver si te llegan a tu corazón.
No soy nadie para exigirte, sin embargo tu amigo me anima a perseguirte. No sé si lo hace para reírse, pero me escribe para decirme que de mí no hay quejas ni chismes.
Mentiras, lo sé. La princesa del condominio 276, la que no para de ir detrás de él, la que no entiende que es un no discreto, y que de mi no piensas y tienes ningún tipo de suspenso. Cuando me presentes a la que amas, probablemente seré hasta su mejor amiga porque orgullosa de ella estaré por hacerte feliz y sacarte aquel estrés.
Espero que ella sea tu razón de estar despierto a las tres, plática e incluso hasta en francés. Debajo de sabanas como si estuvieras en una luna de miel, felices los dos entre besos al revés.
Qué hipócrita me salió esa línea, toda esta poesía es una hipocresía, es una mentira esta supuesta superación. Escuchar que estas enamorándote de otra ha sido una gran maldición, una bala hacia mi débil corazón.
Eventualmente te superaré, me libraré de noches de insomnía en embriaguez. Y si te preguntas si este poema es sobre ti, la contestación es que sí. Si me preguntas a mí, recuerda que soy una excelente actriz.
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