Una carta para la segunda

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Querida segunda,

Te acompaño en el vacío, en el no ser suficiente, en el seguir detrás de alguien que simplemente no te tiene afecto. Te podrá hacer reír y distraerte de tu vida de paredes en blanco y pantallas azules, pero el jugar con tu corazón a consciencia, nos debe dar vergüenza.

El escribir siempre, pero él nunca escribirte primero, el empezar una conversación, pero él ser quien la acabe primero, el buscarlo en un cuarto lleno de amistades, pero él nunca fijarse en ti primero. El captar el mensaje entre inacciones, palabras y gestos, el aceptar que no significó nada aquel primer beso.

El tomarte varias copas de vino para impresionarlo con tu elocuencia, la falta de dignidad por rogarle que te sacará de tu miseria por medio de salidas a ciudades históricas. Ciega a lo incomodo que él esta, y tú premiándote con el segundo lugar.

Aunque aceptes lo que te da y decidas conformarte con una amistad, recuerda lo que dijo una vez tu ídola «Te imagino con otras chicas enamorado, y vomito en la calle.» Así me sentiría yo también, señorita Swift, si viera sus ojos iluminados de estrellas por otra.

Las ganas que me daría de llorar cuando me enseñe los mensajes de aquella chica que persigue por una de esas aplicaciones que no me atrevo a bajar todavía por creer en el destino. Las pesadillas que tendría al ver a la mujer más hermosa agarrada de la cintura por él y haciendo todo lo que yo no logré merecer.

¿Sabes cuál sería la peor parte de esta historia? Pretender que no te interesa, que no piensas en él cuando te levantas, que no le dedicadas cada canción de amor que te sale en Spotify, o que no te derrites cuando se te pega del hombro y te quedas despierta toda la noche con el olor de su perfume impregnado en tu traje blanco.

Vivamos juntas la siguiente filosofía, «él no te debe nada y tu no le debes nada a él.» Si él quisiera darte su tiempo, te lo daría, si él quisiera salir contigo, te invitaría, si él quisiera agarrarte la mano, te la entrelazaría, si él quisiera conocerte primero antes de ir a lo demás, te lo diría. Sin juegos, mentiras o secretos, te sería honesto de su intención aún hiriéndote los sentimientos.

Rompe con tu cadena de desesperación, que te ata a situaciones innecesarias con amigos muertos a carcajadas por el tremendo papelón. Espera por alguien quien te ame, o mejor aún, aprende a amarte a ti.

Hermosa y dulce sirena, eres una perla entre los diamantes brillantes que llevan sus pies enterrados en la tierra. Escondes tu belleza entre mar y arena, a pocos les dejas apreciar tu sonrisa genuina. Amate primero como te mereces amar, deja de otorgarte el segundo lugar.

[Imagen por Keenan Constance en Unsplash]

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